Cómo Limpiar Oro: Trucos, Guía y Métodos Más Efectivos

Estarás de acuerdo conmigo que a mucha gente le encanta el oro.

Se trata de uno de los metales  más nobles y preciados de la naturaleza.  Es dúctil y suave, pero también pesado y denso.

Esto, junto con su atractivo color y la forma en la que resplandece lo hacen uno de los metales más utilizados para la fabricación de joyería y ornamentos de todo tipo.

Lamentablemente, el contacto con algunas sustancias y el ambiente pueden desgastarlo hasta hacerle perder su brillo tan característico.

Si bien, recuperar su brillo y color no toma mucho tiempo, debemos tener en cuenta ciertos factores para no dañar nuestras piezas: aspectos como  la pureza, la aleación o si se trata de un chapado de oro son determinantes para definir  el método de limpieza  por el que debemos optar.

¿Cómo limpiamos el oro?

Existen  diferentes métodos para limpiar nuestras piezas de oro.  A continuación, algunas de las más efectivas:

Con agua y jabón

  1. Coloca unas gotas de jabón para platos en un recipiente con agua tibia. Asegúrate que el agua no esté muy caliente, ya que ésta puede dañar algunas piezas con incrustaciones de piedras preciosas.
  2. Coloca las piezas en el recipiente y déjalas sumergidas durante 30 minutos.
  3. Toma un cepillo de cerdas suaves y comienza a fregar la pieza, teniendo cuidado de no hacerlo con mucha fuerza para no dañar la superficie.
  4. Ahora, coloca la pieza en un colador y dale un baño de agua tibia para retirar cualquier rastro de jabón o suciedad.
  5. Finalmente, seca con un paño suave y limpio. No lo seques con papel, ya que las fibras pueden rayar la pieza.

Si la pieza tiene incrustaciones adheridas con pegamento, corres el riesgo de que éste se diluya con el agua tibia. En ese caso, no sumerjas la pieza en el recipiente. Mejor  utiliza un paño húmedo con la solución jabonosa y aplica sobre la pieza.

Con pasta de dientes

Este método  debe ser usado como una alternativa rápida y de emergencia,  ya que la pasta de dientes es abrasiva y puede dañar la superficie de oro.

  1. Coloca una pequeña cantidad de pasta en un recipiente con dos cucharadas de agua. Tan sólo lo que utilizarías para lavarte los dientes.
  2. Mezcla hasta formar una pasta suave.
  3. Aplica la mezcla sobre la pieza.
  4. Frota con un hisopo, cuidando de no dañar la superficie.
  5. Coloca la pieza en un colador y dale un baño generoso de agua para retirar cualquier rastro de pasta o suciedad.
  6. Finalmente, seca con un paño suave y limpio. No lo seques con papel, ya que las fibras pueden rayar la pieza.

La pasta de dientes puede provocar empañamiento en algunas piezas de joyería incrustadas.

Agua hirviendo

Este método es eficaz si tu pieza de oro no tiene incrustaciones, ya que el agua hirviendo puede agrietarlas o diluir el pegamento con el que están adheridas.

  1. Coloca tus piezas en un recipiente con agua recién hervida. Ten cuidado de no quemarte. Sólo requieres agua suficiente para que toda la pieza quede sumergida, no más.
  2. Deja que el agua actúe sobre la pieza. Espera hasta que se enfríe. Puede ser que el agua se enturbie o ensucie. Esto quiere decir que la pieza se ha limpiado eficazmente.
  3. Cuando el agua haya enfriado retira la pieza y comienza a frotarla con un cepillo de cerdas suaves, teniendo cuidado de no hacerlo con mucha fuerza para no dañar la superficie.
  4. Seca con un paño suave y limpio. No lo seques con papel, ya que las fibras pueden rayar la pieza.

Bicarbonato de sodio, sal y detergente para platos

Lo que necesitas:

  • Papel aluminio.
  • 1 cucharada de sal.
  • 1 cucharada de bicarbonato de sodio.
  • 1 cucharada de jabón para platos.
  • 5 cucharadas de agua tibia.
  • 1 recipiente.

Instrucciones

  1. Cubre todo el recipiente con papel aluminio.
  2. Agrega la sal, el bicarbonato y el jabón.
  3. Finalmente, agrega el agua. Comenzará a hacer efervescencia.
  4. Sumerge la pieza en el recipiente durante diez minutos, mientras la solución sigue activa.
  5. Toma un cepillo de cerdas suaves y comienza a fregar la pieza, teniendo cuidado de no hacerlo con mucha fuerza para no dañar la superficie.
  6. Ahora, coloca la pieza en un colador y dale un baño de agua tibia para retirar cualquier rastro de jabón o suciedad.
  7. Finalmente, seca con un paño suave y limpio. No lo seques con papel, ya que las fibras pueden rayar la pieza.

Cerveza

  1. Coloca cerveza en un recipiente. Lo suficiente para que la piza quede totalmente sumergida. El resto deberás beberlo.
  2. Coloca las piezas en el recipiente y déjalas sumergidas durante 10 minutos.
  3. Toma un cepillo de cerdas suaves y comienza a fregar la pieza, teniendo cuidado de no hacerlo con mucha fuerza para no dañar la superficie.
  4. Ahora, coloca la pieza en un colador y dale un baño de agua tibia para retirar cualquier rastro de cerveza.
  5. Finalmente, seca con un paño suave y limpio. No lo seques con papel, ya que las fibras pueden rayar la pieza.

Piezas de chapa de oro

El enchapado, como lo mencionamos anteriormente,  es un baño de oro sobre una pieza de metal.  El oro puede ser de distinta calidad, desde los 10 hasta los 18 quilates.

Se trata de un proceso de menor calidad, además de que pueden ser dañinos. Ciertos enchapados, como el de níquel, pueden  producir alergias y son cancerígenos. 

También se le considera enchapado al recubrimiento que se hace a una pieza de metal con pintura o esmalte dorado, mismo que suele desgastarse rápidamente.

Si bien un enchapado de oro puede ser muy brillante y económico, es propenso a perder su brillo en muy corto de tiempo. Además, su apariencia suele ser de baja calidad cuando se inspecciona de cerca.

Aleación oro

Así se conoce a una aleación homogénea de cobre y zinc llamada latón, la cual se realiza en un horno a altas temperaturas. Posteriormente, la pieza recibe un recubrimiento de 3 capas de oro, regularmente de 18 quilates.

Se trata, prácticamente, de  una réplica de una pieza de oro auténtico.  Por lo mismo, puede ser utilizada para engañar a cualquier comprador, haciéndola pasar por oro macizo.

Entre sus ventajas está que se trata de una pieza más resistente que cualquier enchapado, con un mejor acabado y un brillo más perdurable. Una pieza bien conservada puede llegar a brillar hasta por cinco años.

¿Cómo limpiamos los enchapados?

Con agua y jabón

  1. Coloca unas gotas en un recipiente con agua tibia. Asegúrate que el agua no esté muy caliente, ya que ésta puede dañar el baño de oro.
  2. Coloca las piezas en el recipiente y déjalas sumergidas durante 30 minutos.
  3. Toma un hisopo y comienza a fregar la pieza, teniendo cuidado de no hacerlo con mucha fuerza para no retirar la fina capa del enchapado.
  4. Ahora, coloca la pieza en un colador y dale un baño de agua tibia para retirar cualquier rastro de jabón o suciedad.
  5. Seca con un paño suave y limpio.
  6. Vuelve a pulir la pieza con un hisopo de algodón. Empezarás a notar que comienza a brillar.

Piezas de oro puro y aleaciones

El oro es un metal maleable y muy blando, por lo que resulta  poco recomendado para el uso diario  y para la fabricación de joyas y detalles muy finos.

Es por eso que, para darle resistencia  y mayor durabilidad, debe combinarse con otros metales. como pueden ser el cobre, la plata, el níquel o el zinc.

Así, para saber si una pieza cualquiera es de oro puro o se trata de una aleación, se utiliza una unidad conocida como quilate, el cual determina la cantidad de oro que tiene una pieza con respecto a otros metales.

Para esto, se divide la consistencia de la pieza en 24 partes.

Entre más partes o quilates de oro tenga la pieza será más pura; es decir, si nuestra pieza es de 18 quilates quiere decir que tiene 18 partes de oro por 6 partes de otro metal. Así mismo, si nuestra pieza es de 24 quilates quiere decir que no hay otro metal en la materia, por lo que se considera a  esa pieza como «oro puro». 

De esta manera tenemos que:

  • Una pieza de 24 quilates es 100% oro. Es demasiado blando para la fabricación de joyas finas.
  • Una pieza de 22 quilates posee 90% de oro y 10% de otros metales. Igualmente, es demasiado blando para joyas finas.
  • Una pieza de 18 quilates posee 75% de oro y 25% de otros metales. Es el ideal para joyas finas.
  • Una pieza de 14 quilates posee 60% oro y 40% de otros metales. También se recomienda para la elaboración de joyas finas.
  • Una pieza de 10 quilates posee 40% oro y 60% de otros metales. Se recomienda para ornamentos, monedas y otras aplicaciones, no así para la fabricación de joyería.

Color del oro

El oro puro tiene un  característico color amarillo, muy brillante.  Sin embargo, existen otras tonalidades que se pueden conseguir durante los diferentes procesos de fabricación.

El tipo de aleación y la cantidad de metal que existe en cada aleación determinará su color.

Oro blanco

Se consigue al combinar oro con metales blancos. Posteriormente, esta aleación recibe un enchapado de rodio, que es altamente resistente.

Existe una variación más oscura, la cual se logra al utilizar un enchapado de rodio negro.

Oro rosado

Surge de la combinación del oro con el cobre.

Dorado muy brillante

Se consigue cuando la plata es bañada en oro. No se trata de una aleación, sino de un enchapado. La plata es bañada en oro de diferentes quilates, consiguiendo así, un brillante tono dorado.

¿Cómo saber si nuestra pieza es de oro?

Para saber cómo limpiar tu pieza, antes debes saber si se trata de oro puro, enchapado de oro o alguna aleación.

Observación

 Lo primero que debes hacer es observar la pieza,  de preferencia con una lupa. Busca por toda la superficie. Generalmente, las joyas de oro tienen nomenclaturas como 1-999, que indica la pureza del oro o los quilates, que se indican con la letra «K»: 10K, 14K, 18K, 22K o 24K.

La desventaja de este método es que estas marcas pueden desgastarse con los años y en ciertas piezas antiguas ya no se alcanza a distinguir. Así mismo,  existen piezas falsas  que falsifican estos sellos de calidad.

Imán

Los metales nobles  no son atraídos por los imanes. 

Si quieres saber si tu pieza es de oro sólido o no, pásale un imán; si la pieza se mueve o se adhiere por el efecto magnético del imán, quiere decir que no es de oro puro.

Morderlo o doblarlo

Si mordemos una pieza de oro durante el tiempo suficiente,  nuestros dientes quedarán marcados;  a mayor profundidad de la marca, mayor pureza del oro.

Esto por supuesto tiene varios inconvenientes: dañamos la pieza, podemos dañar nuestra dentadura y, finalmente, podemos equivocarnos.

El plomo es más dúctil y suave que el oro. Si nos encontramos una pieza de plomo bañada en oro, hay mucha probabilidad de que seamos engañados.

Frotarlo con cerámica

Consigue una pieza de cerámica sin vitrificar y talla la pieza de oro sobre su superficie.

Si la pieza deja un rastro oscuro o negro sobre la cerámica quiere decir que es falsa. El oro auténtico deja una marca dorada sobre la cerámica no vitrificada.

El único inconveniente de este método es que la pieza de cerámica podría rayarse durante el proceso.

Especialista

 Lleva tu pieza con un experto,  el cual determinará la calidad de tu pieza mediante varias pruebas como la prueba de densidad o la del ácido nítrico.